El noctívago

Cine, fotografía y literatura. No somos expertos pero lo disfrutamos

Sobre la necesidad del arte y su posible condición inadvertida

La primera ley del arte es la verdad y la expresión
Lessing

Materializar lo espiritual hasta hacerlo palpable;
espiritualizar lo material hasta hacerlo invisible;
ése es todo el secreto del arte
Benavente

Sin ser una autoridad en el arte y, mucho menos, en las letras, porque he de reconocer que no soy un hombre culto, quiero escribirles hoy sobre la necesidad del arte en la vida de los hombres, pero cuando hablo de arte no me refiero única y expresamente a las artes plásticas, me refiero a todo cuanto el hombre crea y está dotado de belleza y fealdad, de razón y de absurdo; a toda obra que esconde, detrás de su estética incuestionable, una condición manifiesta de lo político y de lo humano; nuestra condición social en el mundo. Me refiero a toda obra que pueda despertar un sentimiento profundo y arraigado, de infinita tristeza o incontenible alegría en quienes se acercan a ella.

No escribiré sobre la técnica porque poco o nada eso me importa, eso se lo dejo a los críticos que sí son personas cultas, con un alto bagaje intelectual y una competencia enciclopédica impresionante. Yo quiero ser un poco más simple con mis palabras, así como mi vida lo ha sido hasta el momento.

Hoy he visto por azar la película “Anonymous” de Roland Emmerich y me cuestionó, de manera enorme, esa suerte de prohibición que, posiblemente, ha tenido la creación artística en muchos hombres, quienes por su circunstancia social, sexual e incluso cultural se han visto abocados a limitar y a ocultar su creatividad. Si bien la película no narra unos momentos históricos reales, que poco me interesan en este instante y que un grupo de sabios y conocedores de cine y de historia ya han detallado muy bien en los anales de la crítica, yo quiero reflexionar sobre esa necesidad que sienten los seres humanos por manifestar, de alguna forma, esa furia que sienten sus corazones, esas voces que están adentro y que quieren salir, como lo vive Edward el conde de Oxford en esa película.

Siempre he creído que el arte es fundamental en nuestra existencia porque nos permite ser lo que realmente somos, porque deja que nuestro inconsciente, quien al parecer es lo que nos negamos a ser, se exprese, viva y exista fuera de nosotros mismos. Las voces en el interior de Edward, con seguridad, eran sus pasiones y no otra cosa. La pasión y el deseo de crear son las que nos llevan a grandes estados de soledad porque la creación artística, creo yo, se da bajo estados de enorme soledad y silencio.

Los grandes poetas por su condición de infinita tristeza, por su gran sensibilidad y conciencia del mundo sufren de saudade y mueren con ella. El poeta es atravesado por su existencia y la del otro; su semejante. El poeta vive desde las sensaciones que le genera el mundo, desde las grandes preguntas por el ser y el inacabamiento de lo humano, reflejadas en su propio ser. Los dramaturgos recrean en sus cabezas eventos sociales posibles, producto, quizá, de la íntima observación que hacen del mundo, de su mundo que, finalmente, se materializa en un obra escrita y luego es llevada a las tablas del teatro. El pintor deja marcas coloridas de un dolor social sobre la tela o de una historia que siente por sus venas porque la vio vivir o la padeció desde su ser. Todos los artistas tienen algo que decir y esa, creo yo, es su condición primigenia y la génesis de cualquier manifestación artística.

¿Cuántas veces has llorado, reído e incluso te has cuestionado sobre la vida frente a una pantalla de cine? ¿Cuántas pinturas han robado tu atención por más de una hora, dejándote la sensación de vacío cuando no la tienes frente a tus ojos pero la seguís viendo en tu cabeza cada que los cerrás? ¿cuántas veces te has encontrado con un poema que te obligue a su relectura y en cada una te genere una sensación diferente con múltiples significaciones pero con una en particular que las atraviesa a todas? ¿Cuántas canciones hacen de tus estados de ánimo una insoportable e invariable mutación en el tiempo?

El arte tiene una cualidad intrínseca con las emociones humanas. Necesitamos del arte porque él, independiente de su forma, nos lleva a estados de profunda reflexión y a una mayor concienciación sobre nuestra condición humana tanto individual como colectiva. Además en éste es posible encontrar una manifestación y una narración histórica sobre nuestras sociedades y culturas.

He de declarar que me parece irrisoria la forma en que es enseñada la educación artística en los colegios y escuelas de mi país, si es que se puede hablar de una educación artística. Sé que soy atrevido al decirlo de forma general, pero soy consciente de que las políticas nacionales de estandarización en educación nos han llevado a un desprecio total por las bellas artes, en donde son las ciencias naturales y exactas quienes se llevan todo el prestigio y los esfuerzos de una educación que, aún, no tiene un norte definido. No se nos enseña poesía, teatro, pintura o fotografía. La música, hace muchos años, dejó de ser parte del currículo de una gran cantidad de colegios y escuelas. Y el cine sólo es usado como herramienta, muy pocas veces, para ilustrar algún concepto o evento de las ciencias naturales o de las ciencias sociales y humanas porque para muchos maestros el cine es sólo una forma de perder el tiempo. Sé que contamos con grandes maestros en el arte, que mucho sueñan y que mucho tienen por dar a nuestros niños y jóvenes y que es muy poco lo que pueden hacer frente a unas demandas competitivas impuestas por el estado. Con esto no pretendo afirmar que debemos formar artistas, lo que quiero dejar de manifiesto es: que es importante darle un lugar de importancia al arte en la formación de los individuos.

¿Cómo sería nuestra vida sin la existencia de una pintura que ilumine las extensas paredes blancas de nuestras casas? ¿cómo serían nuestros días sin la música, sin el cine, sin la fotografía, sin el arte en general? Imaginemos un mundo sin arte, sin pensamientos por leer, un mundo gris, quizá, más gris que el de ahora. Un mundo en el que no existan galerías, salas de cine, de teatro, paredes llenas de grafitis, librerías y bibliotecas (que al parecer están en vía de extinción). Al imaginar esto, he de confesarles, que me da temor vivir en una sociedad en la que no sea posible disfrutar el arte y, mucho más, ahora que comienzo a sentirlo tan cerca.

El arte es, en toda la extensión de la palabra, mucho más que objetos decorativos y estéticamente bellos; es una condición, una forma de vivir y de expresar, es una forma de leer y escribir todo cuanto pasa por nuestros ojos y se clava en nuestra espina dorsal y que habita junto a nuestra respiración. El arte es nuestra expresión más humana y por ello no debemos menospreciarla.

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4 Respuestas a “Sobre la necesidad del arte y su posible condición inadvertida

  1. Valdo 17 agosto, 2012 en 9:02 pm

    Excelentes reflexiones con muy buen estilo lo felicito.

  2. D.C.A. 15 marzo, 2012 en 1:59 am

    …El arte expresión sublime, nos aparta del fango y nos acerca a lo Divino.
    excelente ejercicio escritural, felicitaciones.

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