El noctívago

Cine, fotografía y literatura. No somos expertos pero lo disfrutamos

Algunas acepciones de Silencio

“Este es un silencio escrito, un silencio que guardan las rocas donde las gaviotas hacen sus sentadas y el mundo las llama para que vuelen y no queden como postes clavadas en un rincón.”

Tony Pichs


Silencio. Un ruiseñor que duerme sobre copas de árboles floridos en lo alto de los bosques, un azulejo que trajo la noche al cerrar sus alas y el aleteo caótico de murciélagos sobre ricos frutales, el sigilo del movimiento tras cada expresión que encarna sentimientos, un hombre que agoniza, una mujer que ama con cada apéndice de su corazón y con las curvaturas de su cuerpo, un fusil que limita libertades cuando hace parte del equipaje de viaje.

Un niño que duerme. El tic tac del tiempo fluyendo por todo el cuerpo, el pensamiento que hace eco y despierta a la nostalgia, la respiración agitada tras cada lágrima o cada sonrisa, campos cubiertos de mariposas, noches eléctricas y pieles líquidas sobre las lenguas, hombres ocultos en la selva, varias noches y varios días (no saben cuántos).

Silencio. Cigarrillo encendido a media luz frente a la ventana de una habitación oscura, humo mezclado con el aire que se respira y con la bruma del frio de la montaña cuando es exhalado, sexo de mujer desgarrado luego de mil penetraciones forzadas por segundo, llanto energúmeno de esta mujer en un rincón vacio, sueños que no se recuerdan después del sueño, el rocío de la mañana sobre casas, árboles, flores y animales -también eso es silencio-.

Un corazón frágil a causa de otro corazón y con un latir disímil en la piel. Un pezón erecto entre los labios. Una caída de agua en la montaña que nace en la raíz de un árbol. Miles de preguntas sin pronunciar. Un hombre muerto y un nuevo palpitar alojado en el vientre húmedo de una mujer que adolece la vida.

Escozor en los labios y una guitarra silenciada, dolor en las manos por lo difícil del arado en esta tierra. Silencio: metáfora y pluralidad del sonido bajo el delirio del alma… ¿Quién puede asegurar que ha escuchado el silencio, la quietud y la mudez de los hombres o la implacable calma del cielo luego de la lluvia, la lluvia que se estrella sobre unos y sobre otros?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: