El noctívago

Cine, fotografía y literatura. No somos expertos pero lo disfrutamos

No es fumar por fumar…

“Enciendo un cigarrillo mientras pienso en escribirlos y en el cigarrillo saboreo la liberación de todos los pensamientos”

Fernando Pessoa

Hace días que leo “Puro Humo” de Cabrera Infante, hace días que pienso en el tabaco y en el sabor que buscan mi boca cada que recuerdo esos pequeños Puros que fumaba en la casa de mi amigo Luis Fernando; pienso en los cigarrillos que he besado ambicionando sus almas, pienso en el humo que se escapa de mi boca al ritmo de la respiración, me pregunto incluso ¿por qué fumo? ¿Para qué fumo? ¿Qué tiene de genial ese acto al que llaman fumar?

Con Cabrera Infante he descubierto un poco sobre el origen de ese ejercicio que es fumar, desde el descubrimiento de los “hombres-chimenea” por Rodrigo de Xeres, quien moriría por culpa del tabaco (no fue el cáncer, fue la iglesia cristiana y su mujer devota quienes lo mataron por creer que el acto de fumar era un asunto de hechicería o del demonio) pasando por la etiología y la etimología de todo el proceso de elaboración de los “puros” en Cuba y el surgimiento del cigarrillo, además de la manera en que se reprodujo en el mundo entero.

Más aún, Sin el tabaco sabríamos de cierto lo que es el amor y acaso incluso el significado de la melancolía (Cabrera Infante, 1985). De algo sí estoy seguro y está relacionado con la cita anterior, fumar tiene alguna relación con la melancolía, más exactamente con la saudade, esto no quiere decir que no se disfrute un cigarrillo en reuniones o que un cigarrillo no se puede fumar después de hacer el amor, pues el tabaco como tal tiene una connotación social, nace desde lo social y es tan viejo en el nuevo mundo como las palabras. Sólo que se disfruta más en silencio y en soledad.

El tabaco es un elemento que convoca al silencio, a la observación del humo, a la reflexión sobre las figuras fractales que forma este coloide, reflexión que dura lo que demora en convertirse en cenizas el tabaco, después de fumar el éxtasis sella mis labios (Cabrera Infante, 1985). No es fumar por fumar, no es una moda ni un estilo de vida como dirían muchos, fumar es un acto entre el “Yo” y el “yo”, que se mezcla entre el encendido, la sensualidad de una bocanada de humo y el silencio de las palabras que navegan en el amargo de la nicotina y el alma coloidal del tabaco en la boca.

Fumar es un placer irremediable, casi absurdo, es encender un cigarrillo, un habano o un Puro en el mejor de los casos, porque un cigarrillo es una mujer y una mujer es una fuma.(…) un Puro es una mujer ¡una fuma divina!… (Cabrera Infante, 1985) y en la medida en que dejo salir el humo de este cigarrillo que fumo mientras leo a “Cabrera Infante” seguiré repitiendo que no es fumar por fumar… sólo eso.

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Una respuesta a “No es fumar por fumar…

  1. Andrea Giraldo García 21 junio, 2011 en 1:15 am

    Genial! Maravilloso! Desde que leí a Peri-Rosi en “Cuando fumar era un placer” quedé con la inquietud de leer a Cabrera Infante en “Puro Humo”, pero pues ya sabés un poco de mi rutina como lectora. Ahora, me dejás con mucha más inquietud, que espero calmarla antes de terminar este año. Un abrazo!

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